La Jalá redonda, que comemos en Iamim Noraim no tiene inicio y no tiene final; ni punto de comienzo ni punto terminal. Un objeto así en nuestra mesa durante las épocas en que somos juzgados representa nuestros deseos de tener una vida larga, continua, plena y llena de bendiciones. Tenemos la jalá redonda para representar la perpetuidad de bendiciones que deseamos tener para el año que viene.